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El 19 de octubre de cada año se conmemora en Venezuela el Día Mundial del Cáncer de Mama, con el propósito de sumarse a la campaña de prevención en todo el planeta y generar conciencia en las mujeres sobre la importancia de realizarse un diagnóstico temprano, que le permitirá tener más posibilidades de controlar y sobrevivir a la enfermedad.

El cáncer de mama es un tumor frecuente en las féminas, y en los últimos años han aumentado las muertes por esta causa de forma considerable. Se trata de un crecimiento anormal y desordenado de las células de distintos tejidos de una glándula mamaria. El tratamiento la mayoría de veces termina en la amputación del seno afectado.

La mayoría de los cánceres de senos se desarrollan en el conducto que transportan la leche hasta los pezones. La grasa se va acumulando entre los lóbulos y los conductos, permitiendo el desarrollo de tumores.

En el cáncer de mama, la prevención primaria es un tanto difícil, ya que no se puede recomendar un tratamiento específico que detenga el desarrollo de la enfermedad. Lo que sí es viable es la prevención secundaria, a través de exámenes para la detención temprana.

En Venezuela los especialistas recomiendan la mamografía de pesquisa, es decir, la primera vez, en pacientes que no presentan síntomas a partir de los 35 años de edad, un hábito de salud que debe continuar anualmente para detectar a tiempo cualquier crecimiento anormal del tejido mamario.

El llamado es a todas las mujeres para que se preocupen por su salud y se sometan a exámenes periódicos, pues la detección temprana de cualquier enfermedad oncológica aumentará las oportunidades de vida.

Adicionalmente, pueden realizar en casa el autoexamen de cáncer de mama, aproximadamente de 3 a 5 días después del comienzo del período menstrual. Los pasos a seguir son los siguientes:

  • Párese frente a un espejo que sea lo suficientemente grande para ver sus senos con claridad.
  • Revise cada seno para detectar cualquier anormalidad y que no haya arrugas, hoyuelos o descamación en la piel.
  • Prestando mucha atención al espejo, junte las manos detrás de la cabeza y presione hacia adelante.
  • Presione ligeramente cada pezón para determinar si hay secreción.
  • Examine los senos cuando este acostada porque, de esta manera, el tejido mamario se extiende uniformemente sobre el pecho.
  • Recuéstese de espaldas, con un brazo sobre la cabeza y una almohada o toalla doblada debajo del hombro. Esta posición alisa el seno y facilita el examen.
  • Utilice las yemas de los dedos de la otra mano para revisar el seno y el área circundante con firmeza, cuidado y detenimiento.
  • Busque cualquier bulto o masa extraña debajo de la piel.
  • Realizar el autoexamen durante el baño con los senos enjabonados le permitirá deslizar fácilmente los dedos sobre la piel y palpar mejor cualquier protuberancia.
  • La inspección debe cubrir todo el seno, prestando atención especial a la zona entre el brazo y la axila, incluida la axila misma.
  • Revise la zona sobre el seno hasta la clavícula y siga hasta el hombro.

Entre los cambios que pueden tener sus senos y que ameritan la visita urgente al especialista, se encuentran:

  • Secreción que no sea leche materna.
  • Inflamación del seno, irritación o formación de hoyuelos en la piel.
  • Anormalidades en el pezón (como dolor, enrojecimiento, descamación o hundimiento).