Compartir
Tiempo de lectura: 2 minutos

Un virus devastador deja secuelas no menos devastadoras: el síndrome post-COVID-19. Después de tener la enfermedad es posible que una persona quede con lesiones permanentes en los pulmones, niebla neurológica e, incluso, diabetes, subraya la infectóloga Tatiana Drummond

No es solo el temor, la falta de aire, el no saber si el mañana será de asfixia. Es que las personas que sufrieron la COVID-19 se enfrentan a las secuelas que deja, algunas de las cuales pueden ser irreversibles.

La infectóloga Tatiana Drummond explica que el síndrome post-COVID-19 será distinto en cada persona y dependerá de cómo esa persona pasó la enfermedad. “La COVID-19 te puede dar con afectación respiratoria, afectación neurológica, afectación de muchos órganos. En este momento cualquier alteración del estado de salud puede estar relacionado con la COVID-19”, señala. “Y dependiendo de los órganos que haya afectado la COVID-19 así serán las consecuencias a largo plazo”.

Durante el programa Punto a favor transmitido por el Instagram de contrapunto.com, Drummond detalló que la pérdida de olfato y gusto “puede durar hasta tres meses inclusive”. El paciente que tuvo afectación pulmonar “puede quedar sufriendo problemas pulmonares por largo tiempo”. Quien padeció de trombos “puede quedar con lesiones a largo plazo”.

Ahora “se está describiendo la niebla neurológica, y es que las personas tienen pérdida de memoria a corto y mediano plazo por la afectación de los vasos sanguíneos del cerebro”, relata.

Rafael Briceño Sierralta

Hasta se ha documentado la aparición de diabetes en personas después de la COVID-19, y se ignora si es reversible o irreversible, porque falta información a largo plazo.

NO todos los elementos del síndrome post-COVID-19 tienen curación. “El olfato y el gusto se recuperan, pero si tuve una lesión pulmonar importante, puedo quedar con fibrosis pulmonar. La fibrosis son cicatrices por largo tiempo”, describe. Si el paciente tuvo un aneurisma (inflamación de una arteria) puede necesitar cirugía para recuperarse.

De la pérdida de memoria hay muchas interrogantes. “Todavía no tenemos suficiente tiempo estudiando como para saber que sea reversible. Igual la diabetes que hemos visto parece no ser reversible. No tenemos suficiente tiempo para decir si habrá reversión, pero es poco probable que una cicatriz en pulmón desaparezca; se puede minimizar, pero es algo que nos va a acompañar a lo largo de la vida”.

El abordaje del síndrome post-COVID-19 no debe ser solo por el infectólogo o el internista; depende mucho de la afectación que se consiga. “Una de las cosas que uno recomienda después de la COVID-19 es que hay una buena evaluación por un neumonólogo, por un neurólogo, por un cardiólogo y por un nefrólogo”.

No se debe dejar de lado “la evaluación psiquiátrica, porque estos pacientes, sobre todo los que tuvieron una COVID-19 severa” presentarán crisis de depresión, angustia y paranoia “por lo traumático de la hospitalización”. También es importante el apoyo del psiquiatra para “la comprensión de las secuelas y el manejo de la nueva vida con las secuelas”, porque una persona sana se puede encontrar con limitaciones.